Henry Spencer Martes, 2 diciembre 2014

“El Jefe” de Doble Nueve

Captura de video

Captura de video

Estoy en la puerta de la casa de Manuel Sanguineti, propietario de Radio Doble Nueve, y no puedo creerlo.

Han pasado años, literalmente años, desde que planeé originalmente esta conversa y por fin está a punto de suceder.

Desde el 2013 ando, algo, secretamente, molesto con él.

Lo llamé emocionadísimo luego de que alguien, a quien ambos queremos mucho, había hecho lobby para que nos juntemos.

Contestó el teléfono, muy amable, como siempre, y ante mi petición de coordinar un encuentro, para grabar juntos, me respondió con el floro clásico de si “podía ser en un par de semanas, más adelante”, cuando la persona en medio de nosotros, a quien ambos queremos mucho, me había confirmado que ya, que ya estaba la cuestión, y que se podía hacer, casi, inmediatamente.

Sanguineti remató su excusa con un “tampoco es tan importante” que odié.
Tampoco es tan importante.

Pero aquí estoy, dos años después de esa llamada, 4 años después de un envío de correos que nunca concretó nada (o sea, esta sería la tercera choteada, pues), comiéndome un poquito mi orgullo, y rompiendo, claro, una de las reglas básicas de La Habitación, porque la fuckin historia de Doble Nueve me parece fascinante, y me da una curiosidad del carajo.

(Como gran calentamiento para esta conversa, en el 2011, grabé un episodio con la DJ Belly Parra -la voz radial más sexy de los 90s- y luego, con el gran Osquitar Guerra, ambos personajes legendarios de Doble Nueve).

“El Jefe” (me parece ese es su nick, un montón de gente se refiere a él así) abre la puerta, nos saludamos y entramos a su cocina, donde le está sacando, pacientemente, los tallitos a varias bolsas de espinaca.

Y aquí estoy, a punto de grabar con el men de una de las radios más pajas de la historia de nuestra FM, espacio de eterna celebración musical, de iniciación en el rock para muchos chibolos pulpines, de canciones bonitas que te transportan a ufff, donde hasta las tandas comerciales (locutadas por Sanguineti, eso pocos lo saben) son bonitas, curiosas, interesantes para conocer nuevos points en Lima.

Manuel está con una pinta relajada, deshojando espinacas.

Yo le doy un par de minutos para que me avise, para iniciar la grabación, para ir a su sala o algún otro espacio (me parece rarazo que se deje grabar ya tan relax).

-“Me avisas cuando estés listo”, le digo mientras lo grabo un ratito con sus espinacas.
-“Yo ya estoy listo”; me responde con total seguridad.

El rock inicia.

-“¿Cuántas entrevistas has hecho en tu vida sobre Doble Nueve?”
-“Mmm…algunas pocas. A quien me la ha pedido se lo he dado. Tampoco es tan importante”, finaliza.

Ahora, por fin, entiendo a qué se refiere con esa frase.

Comienzo a preguntar y preguntar sobre la radio y estoy a punto de recibir una de las escueladas más bravas en la historia de La Habitación de Henry Spencer.

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