Henry Spencer Lunes, 21 septiembre 2015

Conviértete en Youtuber y empieza a ganarte la vida en pijama

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No sé por dónde empezar con todas las cosas que están mal en esta anuncio de The Atomic Garden, “una escuela publicitaria disfrazada de agencia de publicidad” según su autodescripción, que está conformada por los más respetados y galardonados publicistas del Perú.

Creo que eso es lo primero que me parece una roca. Que un espacio con profesionales de primera, que han trabajado y siguen trabajando para las más prestigiosas empresas del país, ofrezcan un taller para que “empieces a ganarte la vida en pijama”.

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Imagen: descripción gráfica del anuncio de The Atomic Garden

 

Hace un año acudí a una reunión para creadores de contenido de Youtube, convocada por la misma plataforma de videos, en un muy lujoso hotel limeño.

La sala estaba llena, en su mayoría de personas que no conocía, y me parecía una oportunidad muy bacán para intercambiar experiencias con otros generadores de contenido.

De pronto, luego de las palabras de los representantes de Youtube, se pasó a la ronda de preguntas.

Grande, recontra grande fue mi sorpresa cuando, uno tras uno, los creadores de contenido locales preguntaron por temas relacionados a la monetización de videos (esos avisitos rectangulares a los que les das “cerrar” apenas los ves aparecer en la parte inferior de los videos).

De pronto, casi al final, alguien levantó la mano para preguntar sobre formatos HD -“qué paja”, pensé, “alguien por fin no pregunta sobre dinero”- pero al toque su pregunta se transformó en “pero yo que no tengo cámara HD cómo voy a poder competir con personas que sí la tienen y pueden obtener más reproducciones de video y, por ende, mayor monetización” (lo que, claro, es una roca, pues casi todos los videos que se viralizan son grabados, de casuela a veces, con un celular con no-tanto-HD, porque lo que importa, amiguitos, es el contenido).

En ese momento levanté la mano y decidí trollear, amigablemente, a todos los “preguntantes” (resumiendo les dije qué onda, amigos. Solo se habla de dinero, nadie habla de la pasión, interés, decisión de generar contenido bueno, alternativo, diferente, de calidad. Está muy bien ganar dinero , pero si empiezan esto porque “Youtube me va a pagar por subir videos” están, más o menos, hasta las huevas).

Y esa es justamente la pregunta que me hacen todos los días, a donde voy: “Oye, ¿y te pagan por la publicidad que sale en tus videos?” a lo que, claro, respondo “sí”. “¿Y es un montón de plata?”, me repreguntan, y yo “No, al contrario. Es bien poquita”.

 

Porque ya pues, si hablas con cualquier generador local de contenido te va a contar cómo Sudamérica y Perú, a comparación de Estados Unidos o países de Europa, tienen una monetización bien baja. Traduciendo: poquita plata.

Pero de los mismos autores de

“Oye, ¿y te pagan por la publicidad que sale en tus videos?”

siempre escucho algo bien parecido al

“empieza a ganarte la vida en pijama”

que propone The Atomic Garden.

Cuando trabajaba en tele, muchos -amigos, inclusive- me bromeaban en-broma-en-serio con eso de “Te la llevas fácil. Te pagan un montón de plata por salir 3 minutos en televisión” (claro, las notas salían solas, no había que escogerlas/proponerlas, ir a grabarlas a uno o más lugares, regresar corriendo, pautearlas con el reloj en contra, escribirlas a mil por hora -“sin tanto arte”, como me decía mi productor-, editarlas en el poquísimo tiempo que quedaba y ponerlas finalmente en tele. Todos-los-días).

No pues. Uno se la llevaba fácil. Y como ahora un canal de Youtube funciona, básicamente, desde casa “puedes convertirte en Youtuber y ganarte la vida en pijama”.

No me jodan, pues.

Quienes tenemos la suerte de vivir de esto -y no por los avisitos que aparecen debajo de los videos, sino por las puertas profesionales que se abren a partir de nuestra chamba- sabemos que si nos quedamos en pijama nada avanza.

Los episodios no se hacen solos prendiendo la cámara y hablando cualquier cosa frente a la pared blanca de mi cuarto.

La generación de contenido y el videoblogging implican un esfuerzo diario, casi de minuto a minuto. Hay que estar en casa, pero también en la calle, a pata, en bici, en micro, en taxi. Reunido con tal o cual, buscando ideas, confrontándolas, persiguiéndolas. Acudiendo a lugares para registrarlos, documentarlos, re descubrirlos.

Alucinar, luego de todo el anterior proceso, qué oportunidades comerciales pueden surgir -al margen del contenido propio, tuyo, que quieras generar para tu audiencia- a partir de tus ideas, de tu estilo, de tu diaria innovación.

Y sí, claro, alguien podría comentar que el título Conviértete en Youtuber y empieza a ganarte la vida en pijama “es una licencia creativa, juguetona, para reflejar lo que realmente queremos decir que es que…”. Ya pues.

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Ninguna licencia, por más creativa o juguetona, debe generar o reforzar estereotipos o, peor, desmerecer el trabajo de las personas.

 

Es algo que no se toma a la ligera, sobre todo viniendo de un espacio académico que pretende enseñar, guiar, formar a las personas que van a romperla dentro de poco.

 

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