Henry Spencer , Lima , sociedad Jueves, 26 noviembre 2015

Un divertido viaje a la Lima del 2005

nokia

Foto: www.GSMArena.com

Te voy a transportar a la Lima del 2005 donde, para empezar, no había smartphones para tomarte foto (ni, gracias a Dios, selfie sticks).

La gente llevaba el celular-no-inteligente en un bolsillo y, en el otro, su cámara digital: un aparato cuadrado, grueso, cuya principal característica era su conectividad. Tenías que conectarlo a tu computadora a través de un cable para bajar las fotos y poder compartirlas…en ningún lado, porque no había redes sociales.

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Foto: MSN

Bueno, para ser justos, sí se compartían. Los “internautas” se pasaban fotitos a través del Messenger (lugar de origen de los primeros “estados sociales” donde todos se iban en floro emo con roche y de la frase “quiero llegar a mi jato para conectarme al Messenger”) y también las posteaban en esa red social horrible que hasta ahora existe llamada Hi5, y en la que por estos días puedes iniciar sesión a través de Facebook (?).

Algunos, me incluyo, utilizábamos esas cámaras digitales para grabar video, pero casi nadie subía contenido a YouTube -es más, la gran mayoría no sabía qué era Youtube-. Las conexiones de internet eran, como hasta ahora, malísimas (“hay que esperar que cargue el video y lo vemos en un rato”) y subir, cargar, trepar un video de unos cuantos minutos podía tomarte, literalmente, toda la noche.

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Foto: hi5

¿Hablar por celular con tu pata? Carísimo. No había los planes de hartos minutos libres que, gracias a la competencia, ahora existen. ¿Hablar desde tu teléfono fijo? Más caro, por eso corrías a la bodega a comprar tu Tarjeta 147 si querías chapar llamada local y tu Tarjeta Hola Perú si con el extranjero querías charlar (y si te hacían roche en tu jato, chapabas teléfono público con la tarjeta y ya).

¿Spotify? ¿Música a través de streaming? Muy poca. Yo era fan de una web caleta llamada radioblogclub.com donde ingresabas una canción cualquiera y te generaba un playlist random eterno a partir de ese tema, pero la realidad era que la mayoría de personas todavía compartían música comprándose CD-Rs (CDs en blanco) para “quemarse” los discos del compañero de al lado.

tarjeta 147

Foto: www.delcampe

Ni siquiera los Ipods o players de mp3 -que ya están desapareciendo a favor de la música vía streaming- se habían popularizado.

¿Netflix? ¿Series Pepito? ¿Cualquier web-caleta-para-ver-películas-de-estreno? Nada. Blockbuster era el lugar oficial y Polvos Azules el dealer (no tan) caleta de una ciudad que corría adicta a conseguir todas las películas del mundo en DVD. Obvio, todavía no había Blu-ray.

(Dos años después, la mundialmente famosa tienda de alquiler de videos Blockbuster le dijo “chau” a Lima, previa mentada de madre a los piratas, claro).

¿Megaconciertos? Nancy que Bertha. No era común que, así como las huevas, viniese Green Day o Metallica o Paul McCartney -dos veces cada uno, para concha- mucho menos esas bandas hipsters caletas que realmente nadie conoce, pero que llegan a Lima todos los fines de semana y, para concha, llenan.

Tampoco se había popularizado la frase “se malean con los precios de las entradas para el concierto (de The Rolling Stones), carajo”.

Ahora te voy a transportar, de nuevo, al presente, a la Lima del 2015, donde, mientras leías esto, un montón de notificaciones sin sentido han llegado a tu teléfono de última generación. ¡Corre por ellas! (y por tu selfie stick).

Inspirado en este artículo de Buzzfeed
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